¡Lotería!

Pasé mi infancia en los alrededores del Cerrito del Carmen y por eso la época entre la segunda quincena de julio y la primera de agosto era de las más alegres, por la presencia de las ferias. La primera en el mismo cerro, por la festividad de la Virgen carmelita, y la segunda por la Virgen de la Asunción, del otro lado de la Calle Martí.

Al principio, iba con mi papá a la feria, para subirme a los carritos chocones o para disparar al tiro al blanco, en donde una calavera bailaba al son de Bronco, Juan Gabriel o la Sonora Dinamita. Años después, me di cuenta de que acertarle a esas estrellas oxidadas no era tan difícil como parecía a mis nueve años, pero en aquel entonces me sentía orgullo por atinarle y ganarme un llavero de quetzal o una figurita de plástico.

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La rabia

rabia

Que por qué me mordió un perro: eso quizá dé para otra historia, para que esta en particular no se haga muy larga. Lo que sí es cierto es que yo le pregunté al niño que aparentaba ser el dueño de uno de los dos perros que me correteaban, si estaban vacunados.

“Este, sí”, me dijo. “¿Y el otro?”, pregunté, porque más creía que era es can jiotoso el que había sido el responsable de hincarme sus colmillos sobre mi camote derecho. “Ahhhhh”, dijo, con cara de preocupación. “Ese sí a saber”, concluyó.

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Zompopos de mayo

Zompopo de mayo~2

Estaba yo pensando en cualquier cosa en mi habitación; de repente, escuché un ruido en las escaleras del edificio. Alguien se había caído. Había sido un bebé. Yo salí corriendo para ver qué había pasado; antes que yo, una mujer había llegado; era la madre, y trataba de consolar a su niño. Me recordé de mi madre, y un déjà vu forzoso me hizo desear un abrazo suyo.

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Apología del subordinado

Businessman shouting at another businessman

Ser jefe es lo peor que te puede pasar. Al principio, cuando finalmente te ascienden, pensás que finalmente lo habías logrado, y que, ahora sí, todo iba a mejorar, no solo para tu economía familiar, sino que para el trabajo mismo, porque seguramente ya estabas harto de tu jefe anterior, quien hizo bien en irse o morirse, o saber qué le pasó, porque ya nadie lo aguantaba, especialmente vos.

En alguno momento, jamás pensaste que asumirías, porque al jefe anterior parecía pegado con chicle en el poder, y creías que difícilmente lo despedirían, ya sea porque era el dueño de la empresa (o el hijo), o bien era alguien de confianza del dueño, así que no creo que lo hayan despedido.

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Get Lucky

trago

Preferiría no tener que explicarte cómo terminé aquí, como todas las noches. Le llaman El Establo, que es el lugar de moda (durante estos seis meses) para gente desesperada como yo.

Llegué aquí, como todas las noches, gracias a mis compañeros de trabajo, en el after office que le llaman, esa excusa de buscar lugares con bulla para evadir la soledad de nuestras vidas y que ponemos como pretexto para evitar el tráfico de la ciudad a la hora pico.

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Don’t Dream it’s Over

bailarpegados

Éramos con la Comunidad del Anillo, solo que sin un propósito tan noble como el de destruir todo el poder concentrado en una sortija. Más bien, lo único que queríamos era que cada fin de semana tuviéramos una fiesta de quince años para ir a bailar.

Empezamos muy jóvenes, es decir, como a los 13 años, y a los 15 ya estábamos cansados de ir a los quince años, pero igual, siempre íbamos.

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