La chica que mandaba a los hombres por un tubo de Julio Calvo Drago

Esta novela juvenil, La chica que mandaba a los hombres por un tubo, de Julio Calvo Drago (1969-2021), una de tantas personas valiosas que se llevó la pandemia, está pensada como parte de un programa de lecturas para estudiantes de secundaria. Sin embargo, tiene cosas interesantes.

No hay que perder de vista el contexto de la creación, ya que hay ciertos vacíos que se podría señalar en la novela, pero que es comprensible que no se hayan llenado, ya que se hubiera complicado para el lector al que estaba dirigido.

La novela está diseñada a modo como que cada capítulo es un programa de radio, y el narrador es el locutor y protagonista de la obra: Nik. Relata la historia de su juventud de cuando conoció a Olivia, una novia de juventud, a quien recuerda con mucho cariño.

El tiempo se desarrolla en la década de los 80 en Guatemala, y de modo tangencial se menciona el contexto político: la guerra interna y los gobiernos militares. Sin embargo, no profundiza tanto en ello, solo lo justo, probablemente para no saturar de información.

La trama relata, pues, a Nik, un adolescente que se muda con su familia a una colonia residencial en la ciudad de Guatemala, donde hay otros coetáneos. Sin embargo, estos no tenían los mismos gustos, sobre todo musicales, que Nik. Pues mientras a este le gustaba el rock en inglés, a ellos, “Los Chicos de Puerto Rico”. Ello incluía a una joven, quien le parecía hermosa y se sentía capaz de escuchar los discos de música pop con tal de estar con ella.

Pero en la colonia también vivía Olivia, otra adolescente que habían señalado de ser rara. A manera de reto, sus vecinos le dijeron que fuera a la casa de Olivia, pero que tuviera cuidado porque ella no era normal. Sin embargo, Nik pronto se dio cuenta de que en realidad era una chica normal. Ella es quien mandaba a los hombres por un tubo.

La novela sirve para contar una bonita historia de amor de juventud, que podría ser del gusto de los estudiantes de secundaria. Además, de cierto modo, sirve para conocer la realidad urbana del país y contextualizarse en esa etapa tan difícil de la historia reciente.

Pero entre los recursos que más llaman la atención de esta novela, es que, como dije, está diseñada como que cada capítulo es la emisión de un programa radial de música de los 80. Entonces está lleno de nostalgia y lo está contando un locutor cuarentón tipo la Radio Clásica o Kiss FM. Y cada capítulo se titula según una canción de esa década y que motiva la narración.

La verdad es que yo empecé a leer esta novela en enero de este año, porque me dio mucha tristeza la muerte de Julio Calvo, por Covid-19. La última vez que fue visto fue en un convivio decembrino, y ahí ya iba mal de salud. La novela la había adquirido en una feria del libro, un par de años atrás, pero tenía pendiente su lectura. Como mencioné, la novela está pensada como lectura para estudiantes de secundaria y como tal me parece muy bien. No es una obra literaria trascendental, pero desde la óptica de su objetivo, me pareció muy agradable.

Y como aporte lo único que se me ocurrió es crear una lista en Spotify con las canciones de esta novela, las de los capítulos y otras más que menciona. Algunas las incluí yo, porque solo menciona al artista o a la banda, pero no una canción en especial. Quien quiera leer esta novela, podría ayudarse con esta playlist e ir leyéndola con la música. Sin duda, será una experiencia diferente y podrá comprenderse mejor el contexto.

Julio Calvo tiene otras obras, en las que sí se puede decir que son referencia en la literatura guatemalteca, como Megadroide Morfo 99 contra el Samuray Maldito o El retorno del Cangrejo parte 4.

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