“Lost in Translation”: Todos queremos que nos encuentren

Lost

¿Podrían dos personas amarse apasionadamente, sin necesidad de pasar por el sexo? Esa fue mi pregunta inicial en la cual se basaría una de tantas novelas que por fin he reconocido que nunca llegaré a escribir.

Me explico un poco. El asunto de la monogamia es, en nuestra sociedad machista y sobreprotectora de ese producto llamado familia nuclear, en la cual se basa la economía nacional de la mayoría de países del mundo. Sin embargo, más allá de la estructura social que supone el establecimiento de la fidelidad, el corazoncito nunca deja de dar vueltas, y como caballo salvaje que es encerrado en un reducido corral, solo piensa en salir a despotricar.

  • “A caballo le dan sabana cuando está viejo y cansado”, dice la canción. (Fin de la digresión musical)

La perpetuación de la integridad familiar a través de la indivisibilidad de la pareja nuclear, sigue siendo la base de este sistema que a todas luces ha fracasado, poniendo como premisa el alto porcentaje de divorcios que se registran hoy día. Pero bueno, aún así, para muchas parejas, el matrimonio (o incluso el simple noviazgo) representa también el castramiento del amor.

Pero, según la respuesta que me hacía a mi pregunta original, me di cuenta de que entre el amor de pareja actual, lo grave no es dejar desbocado el corazón, sino entregarse a los placeres carnales. Es decir, una infidelidad es si y solo si existen relaciones sexuales con un tercero.

Ello dio origen a mi pregunta original. ¿Es posible un amor pasional en el que no intervenga el sexo? Para no llevármelas de original, busqué en San Google y descubrí que, palabras más, palabras menos, otros se han planteado esta interrogante, pero ninguna de ellas daba en el clavo que satisfacía mi curiosidad. Sobre todo porque la mayoría de respuestas descartaban que fuese posible un gran amor sin sexo, y otros, muy pocos, consideraban que era viable siempre y cuando no hubiese penetración; es decir, llegar a besos y un poquito más. Pero mi pregunta original abarcaba a una relación sin siquiera caricias o contacto físico.

Un amor platónico, que le dicen, quizá, aunque este casi siempre se refiere como algo no correspondido, así que tampoco era mi respuesta.

Una primera (mala) película

Recordé, entonces, la película The Mirror Has Two Faces, en la que se invierten las concepciones machistas, en la cual el hombre es un ávido buscador del sexo a toda costa, incluso con engaños, y que las mujeres más bien se inclinaban por el lado sentimental de la relación. En esta película, se invierten estos valores y el protagonista (Jeff Bridges) rehúye del sexo en las relaciones, mientras que ella (Barbra Streisand) está cansada de la manita sudada y quiere entrarle con fe y alegría al sexo salvaje.

Se trata, pues, de una inversión jocosa de los valores machistas, que sin ser una comedia que busca la risa estrepitosa, sí es una comedia rosa. Y, como mueve a la simpatía, cabe recordar las ideas de Freud sobre el chiste, que es el rompimiento del orden social establecido de una manera hipotética, fugaz y sorpresiva.

Entonces, descarté esta película como parte de mi respuesta.

Lost in translation

En mi búsqueda, auxiliado por mis contactos de redes sociales, llegué a Lost in translation, basada en una relación entre dos personas casadas, en las que se percibía la electricidad entre ambos, pero apenas hubo un beso de despedida.

Bob Harris (Bill Murray) es un actor estadounidense venido a menos, famoso de antaño, y que viaja a Tokio, en donde por alguna extraña razón aún es popular y una empresa de whiskey le ofrece realizar un anuncio. Casado de varios años, con un hijo de nueve años, y cuyo matrimonio había entrado en un estado pasmado.

Se encuentra con Charlotte (Scarlett Johansson), recién casada, joven y que aún no ha decidido qué hacer con su vida. Acompaña a su esposo a Tokio, ya que fue contratado como fotógrafo. Pero las largas sesiones hace que ella se quede esperando todo el día en el hotel.

Ambos Bob y Charlotte se encuentran perdidos, no solo en una ciudad que no conocen y que no entienden su idioma, sino también en sus vidas.

  • “Te vi, te vi, te vi, yo no buscaba a nadie y te vi.” (Fin de la segunda digresión musical)

Se trata de un momento de comunión entre dos personas necesitadas de cariño, pero que sus escrúpulos de fidelidad les impidieron gozar de un contacto físico. Incluso durmieron juntos, pero no pasó nada entre ellos. Sin embargo, la necesidad de afecto hizo que ambos se comprendieran y quisieran para la otra persona lo mejor.

Vamos a decir que eso es amor, a falta de un término más exacto para definirlo, en este estúpido idioma español que no nos alcanza el léxico para expresar lo que sentimos.

Finalmente, cuando deben despedirse en Tokio, a sabiendas de que nunca más se volverían a ver, hubo un tierno beso, que condensó más amor y sexo que cualquier orgía apasionada podría tener.

Ganadora como Mejor Comedia, Mejor Actor y Mejor Guion de los Globos de Oro en 2003; Mejor Guion de los Oscar 2003; Mejor Actor, Actriz y Montaje, de los Bafta 2003; y Mejor Película, Actor, Director y Guion de los Independent Spirit, la película no tuvo mucha proyección. Y, a pesar de ser catalogada como una comedia rosa, posee mucha profundidad sobre la soledad que se siente a pesar de la compañía de una pareja estable. Se le valoran las actuaciones de Bill Murray, que es de los grandes actores estadounidenses de las últimas décadas, y que nos daremos cuenta de ello hasta que muera, y de Scarlett Johansson, quien no solo es linda sino que sabe caracterizar muy bien todos sus papeles. Además, esa metáfora de sentirse perdidos en una extraña ciudad, como alegoría de haber perdido la brújula en la vida propia. Y, algunas de las frases inolvidables para los cinéfilos, como estas:

“Todos queremos que nos encuentren.”

“El día más aterrador de tu vida es el día que nace tu primer hijo. Tu vida, la que conoces, se acaba, y nunca volverá; pero luego aprenden a caminar y a hablar y quieres estar con ellos, y acaban convirtiéndose en las personas más deliciosas que conocerás en toda tu vida.”

Y, mi favorita:

“¿Me guardas un secreto? Estoy organizando una fuga de presos, y busco un cómplice. Primero hay que salir de este bar, luego del hotel, luego de la ciudad y luego del país. ¿Estás conmigo?”

Algún día espero decírsela a alguien, cuando algún evento social nos aburra.

FICHA TÉCNICA

  • Lost in Translation (“Perdidos en Tokio”, en Latinoamérica)
  • Dirección, Producción y Guion: Sofia Coppola
  • Música:Kevin Shields
  • Fotografía: Lance Acord
  • Montaje: Sarah Flack
  • Protagonistas: Bill Murray, Scarlett Johansson, Anna Faris, Giovanni Ribisi
  • Año: 2003
  • Duración: 105 minutos
  • Presupuesto: 4 millones de dólares

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